Reacción inicial del mercado (17 y 18 de mayo de 2017)
La noticia de la participación de Temer en el escándalo de corrupción salió a la luz el 17 de mayo de 2017.
El mercado de valores brasileño (B3, anteriormente BM&FBovespa) se desplomó y el índice Ibovespa perdió alrededor del 9% el 18 de mayo de 2017, su mayor caída en un solo día en casi nueve años.
Los inversores temían la inestabilidad política y la incertidumbre, lo que provocaría una venta masiva de activos brasileños.
Volatilidad continua del mercado (mayo-junio de 2017)
El real brasileño (BRL) se depreció significativamente frente a las principales monedas, en particular el dólar estadounidense, a medida que los inversores buscaban refugios más seguros.
Las acciones y los bonos brasileños continuaron experimentando volatilidad y ventas masivas, lo que refleja preocupaciones sobre el futuro político y económico del país.
Temer enfrentó pedidos de renuncia y destitución, lo que alimentó aún más la incertidumbre del mercado.
Estabilización temporal del mercado (julio-agosto de 2017)
A pesar de la actual agitación política, el mercado de valores brasileño mostró signos de estabilización en julio y agosto de 2017.
Temer logró evitar el juicio político y los inversores esperaban que el gobierno pudiera impulsar reformas económicas.
Sin embargo, el sentimiento general del mercado se mantuvo cauteloso y persistió la volatilidad.
Impacto y recuperación a largo plazo (2018-presente)
La economía y el mercado de valores brasileños se recuperaron gradualmente del shock inicial que supuso el escándalo del Joesley Day.
Se implementaron reformas económicas, incluidas reformas laborales y de pensiones, que ayudaron a impulsar la confianza de los inversores.
La política monetaria creíble y la gestión de la inflación del banco central brasileño también contribuyeron a la recuperación del mercado.
Sin embargo, el ritmo de recuperación fue más lento de lo esperado y las consecuencias del escándalo continuaron pesando sobre la confianza de los inversores durante un período prolongado.
El escándalo del Joesley Day fue parte de una serie más amplia de investigaciones de corrupción, conocidas colectivamente como el escándalo "Lava Jato", que ya había impactado la economía y los mercados brasileños antes de mayo de 2017. Los efectos duraderos de estas investigaciones, combinados con otros factores económicos y políticos, han dado forma a la trayectoria del mercado de valores brasileño.
El mercado de valores tenía este aspecto en este período:

1) Señales de que afectaría al mercado:
Antes de la acusación de Joesley Batista en mayo de 2017, ya había importantes tensiones políticas en Brasil. El juicio político a la presidenta Dilma Rousseff en 2016 y las investigaciones sobre la Operación Lava Jato generaron incertidumbre sobre la estabilidad del gobierno y la economía. Los inversores atentos deberían ser conscientes de este entorno de mayor riesgo político.
Además, las acciones de JBS, controlada por los hermanos Batista, ya habían estado cayendo antes de mayo de 2017, lo que indica que el mercado estaba valorando los riesgos relacionados con la empresa.
2) Mejor momento para vender antes del crash:
Considerando los signos de alto riesgo, un inversor conservador podría haber vendido parte o la totalidad de sus posiciones en ETF de acciones brasileñas unos días o semanas antes del 17 de mayo de 2017, fecha de la denuncia.
La razón sería reducir la exposición a un mercado potencialmente volátil, especialmente si el inversor tiene objetivos a corto plazo o baja tolerancia al riesgo.
Para los inversores más agresivos, el momento óptimo habría sido vender el 17 de mayo, cuando se conoció la noticia sobre el caso JBS/Joesley Batista que provocó la mayor caída diaria del Ibovespa hasta el momento.
3) Mejor momento para comprar antes de la recuperación:
Después del shock inicial, los inversores deberían seguir de cerca los acontecimientos políticos y económicos para identificar un momento de negociación para reconstruir posiciones.
Un posible momento para comprar podría haber sido unos días o semanas después del 17 de mayo, cuando el mercado bajista podría haber presentado oportunidades de valor en acciones y ETF que cotizan con descuentos significativos.
La lógica sería aprovechar los precios depreciados de buenas empresas no directamente relacionadas con el caso JBS/Batista, cuya caída podría ser temporal si el escenario político se estabiliza.
Otra opción sería esperar señales más concretas de una renovada confianza de los inversores, como el nombramiento de un ministro de Finanzas creíble o avances en las reformas económicas, antes de recomponer posiciones.


